Cuando pienso en el poder, viene a mi mente una imagen de una persona sombría, luz tenue, en traje, con una copa en la mano, una sonrisa diabólica y que gesta en su mente planes no menos santos que su expresión demoniaca…
Y pues, al pensar en por qué viene a mi mente esta imagen, lo primero que pienso es: “pero si las personas que ostentan el poder en nuestro país solo nos defraudan en cada oportunidad que tienen”, los niveles de corrupción dan escalofríos, los falsos positivos, los problemas de salud, desempleo, la parapolítica, la Yidis política, y todas las nuevas variantes políticas de nuestros “honorables” representantes.
Se pregunta uno, ¿Cómo es posible que personas vinculadas con paramilitares obtengan tan altas votaciones?, ¿será que las personas no están aburridas tras años y años de maquinarias políticas que solo aparecen en época de campañas y que desangran las arcas del estado? Pero preguntar esto, es limitar el problema a una parte del problema, grande o pequeña, pero no absoluta, también hay que recordar que en muchas poblaciones, el pueblo vive coaccionado por fuerzas al margen de la ley, la guerrilla, los paramilitares, las pandillas, en fin… pero también por una fuerza “legal”, que solemos aceptar y pareciera que muchos, casi ciegamente confiar.
Pero… reflexionando un poco más, lanzo esta atrevida pregunta ¿no será posible que nosotros mismos nos estemos limitando a esto?
Como se le ocurre –mi primera respuesta-, si yo soy una persona que no estoy de acuerdo con la corrupción, ni con la violencia, aborrezco los falsos positivos, y he pasado horas en una sala de urgencias de un hospital, para que me den un analgésico (ibuprofeno 500 mg, nunca falla). Pienso que esta, o respuestas como esta obtendría de muchas personas a las que les formulara la pregunta, y en parte es razonable, pero definitivamente hay algo que no reconocemos, y es que, aunque no estamos de acuerdo con esas cosas, ocurren, y ocurren porque hemos cedido el poder para que lo hagan, y teniendo las herramientas para quitarles el poder, no lo hacemos.
¿Cuál poder le hemos cedido? Si somos personas humildes, trabajadoras, no tenemos dinero y no podemos hacer que esto cambie, no tenemos el poder… Esta fue la respuesta que escuche, y que incluso yo mismo hubiera dado, pero es aquí donde comienza el problema, pues tenemos la falsa idea de que el único poder es el económico y en un país tan desigual, es del que la mayoría del pueblo carece. No hay duda que en nuestro entorno el dinero compra curules en el congreso, la conciencia de las personas, el voto tan preciado…
Pero hay otro poder, que hemos entregado y que ya muchos no saben que tienen, y es el poder de decidir. ¿Decidir qué? Decidir primeramente a quien queremos que nos represente, decidir gobernantes que propongan cambios, políticas justas, para el pueblo, que hagan valer la constitución, que se interesen por el desarrollo sostenible de nuestras regiones, marcadas por la violencia y la corrupción, pero sobre todo, por una aceptación de la ilegalidad.
Es hora de retomar ese poder, es hora de vencer a las maquinarias políticas, de escoger claramente a quien represente los intereses del pueblo, alguien que vea más allá de que el problema son las Farc, alguien que crea mas allá de la “seguridad democrática”, que mediante propuestas programáticas, nos ofrezca una solución diferente a la “erradicación” de las Farc, pues el problema no es erradicar a las Farc, el problema es erradicar la ilegalidad, la corrupción, es hacer una sociedad más justa e igualitaria, con acceso a la salud, al estudio, a un empleo digno, es cambiar la mentalidad del ciudadano, para que entienda que es parte activa de la sociedad, decidiendo, pero no limitándose a esto, es ser actor activo, proponiendo, dando ejemplo de civismo, votando a conciencia, rechazando la ilegalidad, cuestionando y denunciando cuando hay manejos oscuros. Colombia es una democracia, y como nos dice la wikipedia®, una democracia es “una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo”.
El poder lo tenemos nosotros, utilicémoslo para el bien de nuestro querido país. Aguardo sus comentarios.
...el poder, el poder...
ResponderEliminarCesar, te pondré un comentario en cuando alla leido todo, me parece bastane interesante tu blog.....hasta pronto.
ResponderEliminarJean Chillon
Es inevitable sentir algo de tristeza al ver como nuestra sociedad a medida que "crece" no solo en un aspecto demográfico sino en logros de la técnica y el intelecto, se comporta cada vez en una jauría de perros sedientos de ese "Poder", así es, la gente desea el poder, no desea dinero, sino lo que puede hacer con él.
ResponderEliminarTodos somos conscientes de ello, es más, somos partícipes , perros de la manada, marcamos territorio y mostramos los dientes cuando creemos que nuestro hueso esta bajo amenaza.
Todo es una maldita competencia, psicológica intelectual o profesional. Pero que de raro hay en ello? nada!. Estamos acostumbrados a esto, y si el mundo no nos acostumbro a esto desde chicos (aunque en muchas partes si que lo hacen), cuando crecemos parece que tenemos que aceptarlo. Pero.. Donde queda el trabajo en equipo? el prójimo? la búsqueda del bien común?.
Nada de esto sera cierto o tendrá valor si las personas que tienen el poder no hacen algo. Si el poder es decidir también el poder es pensar.
Y ese también es el poder que no podemos ceder el de pensar.
Debemos seleccionar a los líderes políticos que usan su poder y su inteligencia para cambiar mentalidad y crear conciencia.
Es cierto, eso no se come ni paga nuestras deudas, pero si nos abre los ojos, dejamos de ver a nuestro compañero de oficina como el perro que nos quiere quitar el hueso, y él a su vez tal vez deje de serlo.
Que gran punto de vista, unas palabras fuertes, pero reales..
ResponderEliminarAfortunadamente como usted lo menciona, aun contamos con el poder de pensar, de decidir y aún podemos actuar y dar ejemplo de buen comportamiento, esto se puede cambiar, pero requiere del aporte de cada uno de nosotros, tomando conciencia y actuando conforme a principios, demostrando que aún hay algo de humanidad..